Le dieron un piano de juguete y como si sus manos hubiesen sido hechas para eso comenzó a tocar, la alegría con la que lograba las melodías, la seriedad y la fasinación dejaban notar la natural disposición para la música que tenía este pequeño de tan solo 3 años.
No faltó tiempo para que se mida frente a un piano a gran escala donde dejó atónitos a parientes y vecinos demostrando que aquel arte lo traía consigo desde siempre, parecía que llevaba meses de práctica y sin embargo aquella tarde era la primera vez que el niño prodigio tocaba aquel instrumento que le parecía tan nuevo como familiar.
Música Clásica, Mozart, Chopin, Bach, oído absoluto... con doce años esas palabras eran muy bien comprendidas tanto como su título de profesor de teoría y solfeo recién obtenido. La habilidad junto a la preparación permitieron que la leyenda naciera y fuera cada vez mas reconocida.
Una adolescencia marcada por los beatles cambiaron su rumbo para siempre, llevandolo para el lado del rock nacional, donde dejaría todo su talento...
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